Llegamos
al hotel a las 9 de la mañana, pero no podíamos entrar a la habitación hasta
las 3 de la tarde. A las 10 nos permitieron dejar las maletas así que tuvimos
que ir de paseo involuntario hasta que se hiciera la hora. ¡Menuda gracia!
Llevábamos 3 días sin ducharnos y sin apenas dormir, así que nuestro primer día
fue bastante raro, por no decir desagradable. Andábamos borrachos de sueño, no
pudimos disfrutar de las sensaciones de conocer algo por primera vez, más que
excitante nos resultaba indiferente, sólo queríamos meternos bajo el agua y
dormir.