De
un viaje de trabajo por la isla-continente, nace este libro del autor
estadounidense Bill Bryson. Escrito en 2006, En las Antípodas (RBA Libros) recoge un recorrido de varios meses a lo largo de
la gran extensión del territorio australiano. La curiosidad me ha llevado hasta
él, a continuación presento mi pequeña e informal reseña para animarles a la
lectura:
miércoles, 30 de enero de 2013
viernes, 25 de enero de 2013
V Información hasta la saciedad
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Estamos
en la era del exceso de información, los que estudiamos Historia bien lo sabemos. Es como cuando no estás seguro del material que tienes de una
asignatura, pides apuntes a los compañeros, y cuando te das cuenta tienes
tantas cosas diferentes que no sabes cuál es válida y te preguntas: "Pero... ¿Entonces Carlos V era Austria o era Borbón?".
martes, 22 de enero de 2013
IV Papeleo infinito, post infinito
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Chapter 1
Burocracia,
querida burocracia. Gracias a que llevamos pensando esto mucho tiempo estamos
haciendo las cosas con calma, las que nos quedan por hacer espero que se
solucionen en breve. La cuestión es que, sin pisar suelo australiano, todo paso
supone un desembolso de dinero.
domingo, 20 de enero de 2013
III Las escuelas de inglés y nuestros contactos en las Antípodas
Encontrar
una escuela de inglés buena, bonita y barata no ha sido nada fácil, de hecho no
hemos podido hacerlo solos. A base de pinchar enlace tras enlace, y a través de
un español que vive allá, encontramos en primera instancia una agencia y una
escuela que parecían estar bien, nos ayudaron bastante a entender el tema de
los visados. Pero como no había nada seguro, seguimos buscando, lo pintaba todo
muy bonito, y la verdad es que no me gusta, quería saber lo bueno y la realidad
de las circunstancias a la hora de emigrar tan lejos. No nos conformamos con lo
primero que encontramos y seguimos buscando.
“Bendito
dolor de espalda” pienso ahora y les explicaré por qué. En uno de esos
estupendos (ironía) días de trabajo para Aitor repartiendo compras, le dolía la
espalda y fue a una farmacia en la cual trabaja un amigo suyo y, dicho sea de
paso, no veía de hace tiempo. Casualidad, también de iba a Australia. Le
comentó que no iba a lo loco, sino con una agencia, gestionada por españoles
que se dedica a ayudar a todo aquel que quiera estudiar allá.
A
través de esa red, descubrí el blog
"100 pasos para 1 sueño", de Fernando
Rodríguez, gallego que relata sus pasos hasta llegar a Australia y nos sigue
contando todo lo que está viviendo en Brisbane (me encanta, fue nuestro blog de
referencia para los primeros pasos, no dejen de leerlo desde el paso 1).
Pobrecito, rápidamente le hice víctima de mis preguntas y estoicamente ha
aguantado hasta día de hoy.
-Nota mental: Algún día daré con alguien
que me pare rapidito, porque tengo mucha cara para escribir a los desconocidos
y me pasará factura.
Pero gracias a mi inconformismo, llegamos
a donde estamos hoy. Fernando, nos habló de Juan y no nos equivocamos al
ponernos en contacto con él. ¡¡GRACIAS FER!!
Así
fue como conocimos a las personas que están contribuyendo a cambiar nuestras
vidas: AUssieYouTOO (de ahora en adelante abrevio como AYT) y especialmente
Juan que es el que me aguanta. Juan nos ha puesto los pies en el suelo en todo
momento, contándonos la realidad, lo bueno y lo malo de ésta experiencia, y
siempre buscando opciones adaptadas a nuestras decisiones y necesidades. ¡¡GRACIAS!!.
A
todo el que quiera ir, recomiendo hacerlo con ellos 100%.
Entonces,
cambiamos la primera opción que teníamos para estudiar, conocimos Fusion English (de un español también), lugar donde estudiaré a partir de abril. Después
de darle muchas vueltas y por razones estrictamente económicas, voy a estudiar
en principio solo yo. Me han hablado muy bien de ella, el colaborador de AYT en
Melbourne, Pau, estudia allí y parece estar contento, con estas referencias me
quedo más tranquila. Por supuesto Pau, GRACIAS por respondernos siempre hasta a
la cosa más simple, ¡ya te cansarás que seremos vecinos!. También tiene blog,
si quieren conocer Melbourne no dejen de leer Cuaderno Australiano.
Continuando con los blogs que leo cada semana, sumamos al de Fer, pau y AUssieYouTOO el de Kike, que viajará en cuestión de días también a Melbourne junto a Laura, de la mano también de AYT. Como no, me puse en contacto con ellos, ya que compartiremos ciudad. Explica muy bien el tema de visados y papeleo así que no dejen de leer Partida y Regreso
Ánimo chicos, no queda nada, en breve allí nos vemos.
Da
gusto ver que no hemos llegado solos hasta aquí y que tampoco vamos a estar
solos en suelo australiano.
Dicho
esto, aclaro que no estudiamos juntos, porque, como ya les iré comentando, irse
a Australia cuesta un pastizal. Lo hablamos mucho, hay que pagar desde aquí una
buena parte de los estudios para poder hacer el visado (sin el código de
matrícula no lo tramitan). Ahora mismo que estudiemos los dos a la vez se nos
va del presupuesto, aunque queremos estudiar los dos claro está. Por eso,
pretendemos obtener el visado de pareja (papelito del notario mediante para
demostrarlo, gracias por la traducción mi Rachel, you´re the best honey!),
Aitor, se beneficia de mis ventajas: residir legalmente en el país el tiempo
que dura el curso (3 meses + vacaciones en este caso) y poder trabajar 20 horas
semanales.
Si
nos deniegan el visado, tendremos que retrasar todo el viaje, así que crucemos
los dedos.
viernes, 18 de enero de 2013
II Todo interrogantes
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Lo
siguiente, tras digerir la información, fue un enorme “trabajo de investigación” (por llamarlo de algún modo) en Google. Se abría ante
nuestros ojos el mundo de la emigración a Australia. Sinceramente, no voy a
detenerme a contarles todos los pasos a seguir para irse a la Terra Australis
Incognita. Conocemos los blogs unos estupendos, que relatan
detalladamente todo eso, les dedicaré una entrada especial porque han servido
de guía para nosotros y para muchos. Igualmente, prepararé un post sólo con enlaces
que nos han resultado útiles en todos los pasos, cualquiera de ellos
lo explica todo mejor que yo.
En
resumidas cuentas, había mucho por decidir. ¿A qué ciudad vamos?, ¿cómo
entramos legalmente en el país?, ¿hay trabajo?, ¿dónde y cómo vamos a vivir?.
Creo que andábamos ya por el mes de julio o agosto quizá.
Lo
primero que supimos fue lo siguiente: se dice que los españoles estamos
castigados por culpa de un tal Skase, australiano con largo historial delictivo
que se refugió España en los 90 (y como no, en Marbella). El premio para los
españoles ha sido que no podemos entrar en el país con Working-Holiday Visa, (a
trabajar simplemente) sino con un visado de estudiante que, además de obligarte
a estudiar y asistir a clase (la oferta es bastante amplia, siempre que tenga que ver con tu formación o profesión), permite trabajar 20 horas
semanales legalmente.
Una
vez sabido esto, nos tocaba decidir la ciudad, pues sin eso, no podíamos buscar
una academia donde estudiar inglés. Comencé buscando museos en Australia -el
que me conoce sabe por qué-, curiosamente había hecho en la maestría una
práctica sobre páginas web relacionadas con el patrimonio, y había escogido el
Australian Museum de Sidney, recordaba que fascinó, así que empecé por ahí.
Quería que el sitio que escogiésemos fuese rico y activo culturalmente, aquí
estamos acostumbrados a una gran escasez en la calidad y la cantidad de ocio, y
esa es una de las cosas que buscábamos. De primeras, miramos Perth y Sidney
(por las referencias de nuestros amigos), Brisbane y Adelaide, sinceramente, ni
las olí.
Melbourne
estaba ahí, en el sur, frente a Tasmania, donde la Fórmula 1, era lo único que
sabía. Pero llegó a un punto en que no hacía más que leer en rankings y descripciones de ciudades, que Melbourne era la
capital cultural del país. Por mi parte no hubo más que decir. Me enamoré de la
ciudad cuando conocí la existencia de lugares como el Museum Victoria, Federation Square o la preciosa State Library of Victoria. Pensé que ahí es
donde tenía que ir. Luego me tocó convencer a Aitor, pero creo recordar que no
fue tan complicado…
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Sala de lectura. State Library of Victoria |
jueves, 17 de enero de 2013
I Una bombilla se encendió
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Todo
comenzó allá por mayo-junio del pasado año 2012. Alguien formuló la pregunta
mágica: -“¿Y por qué no nos vamos de España?”. La primera respuesta fue: “¡vámonos a Londres!”. Ahí se me
encendió la bombillita. Aitor y yo llevábamos tiempo con la actitud de “España
va fatal, aquí no pintamos nada, ojalá pudiésemos irnos…”, pero creo que nunca
nos lo habíamos tomado en serio.
Entonces,
hice memoria, entré en Facebook y busqué amigos que tengo fuera para que me
dieran su opinión sobre los lugares en los que se encontraban hacía tiempo. Primero
recurrí a mi querido argentino de nacimiento e inglés-canario de adopción,
Juanchila, le pregunté directamente cómo estaba UK para emigrar, desde que me
dijo que Cameron era peor que Rajoy lo tuve claro. Europa no.
Entonces,
gracias a Aitor, puse la vista más allá. Giada y Gabri –nuestra parejita
trotamundos preferida con título oficial- estaban en Australia. Abrí Google Earth y vi lo
lejos que estaba. ¿Sé algo de Australia más allá de sus fotos de Facebook? ¡La
verdad es que no! Y entonces, recordé a mi amiga del cole, Zuleima, en algún
momento nos habíamos escrito para saludarnos, y sabía ella estaba en Sidney.
Pensé: ya tengo tres personas a quién preguntar, vamos allá.
Para
mi sorpresa, los tres testimonios fueron totalmente positivos, de Giada y Gabri
me lo esperaba, ellos son felices allá donde van. Pero a Zuleima, que fue más
“a la aventura”, le estaba yendo muy bien igualmente. Teníamos todos en común
que el viaje sería en pareja, y eso bajo mi punto de vista, no da tanto miedo
como ir solo.
Y
así comenzó la comedura de coco para llevar a cabo una idea que cada día está
más cerca de hacerse realidad, lo que nos ha movido estos últimos meses, nos ha dado dolores de cabeza, miedo y la vez, ilusión y esperanza.
Mi
campaña de acoso a Zuleima, Giada y Gabri fue brutal (visado de estudiante,
dinero, piso, trabajo…). No saben lo pacientes que han sido conmigo, ahora que
lo pienso, ¡pobrecillos!. ¡¡GRACIAS CHIC@S!! Sin esos mensajitos, hoy no estaríamos haciendo estos planes.
A
día de hoy, estamos en un punto en el que hemos enviado los datos de matrícula
a la escuela de inglés, una vez la pague, podremos hacer el visado y si nos
llega un correo que ponga “visa granted”, podremos comprar el billete para
irnos en marzo. Por tanto, nada es seguro al 100%. Les iré contando el proceso
por el que hemos pasado hasta llegar hasta aquí en las próximas entradas. Espero que sean buenas noticias, sólo falta un escalón.
Aprovecho para decirles lo sorprendida que estoy por la acogida que ha tenido esta noticia por parte de todos ustedes, gracias por el apoyo, es muy importante saber que están ahí.
miércoles, 16 de enero de 2013
Dos más
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Dos
más, sólo somos dos jóvenes más que se van de España. Nuestro caso no es más
especial, más doloroso, ni más original. Pareja de casi treintañeros,
licenciados, con un posgrado, viviendo en casa de los padres, con trabajos con
los que no llegamos a mileuristas sumando los dos sueldos y sin vistas a
augurar algo mejor.
¿Te
suena? Esos somos nosotros, ese eres tú, tu vecino, tu hermana o tu amigo de la
infancia, ni más ni menos. Pongámonos en antecedentes.
Nuestra
relación con la universidad acabó allá por el año 2010. Tener una carrera, el
sueño de muchos de nuestros padres, de toda una generación. Quisieron darnos
aquello que ellos no pudieron tener, esperando que nosotros tuviésemos lo que
ellos pensaban que sería una vida mejor, una preparación y una profesión “de
las de estudiar”. Porque en época de nuestros padres, el rico era el que
estudiaba y para ellos (al menos para los míos) era lo mejor que se podía
tener. Toda mi vida he escuchado en casa “estudia mi hija, que es la única
herencia que te podemos dejar”. Y aunque nadie me obligó, di todos los pasos
que supuestamente se tenían que dar: Educación Secundaria Obligatoria-
Bachillerato-Universidad.
No
contentos con la Licenciatura en Historia, hicimos un posgrado en Gestión del
Patrimonio Cultural. ¿Para qué? Para obedecer a una vocación. No, ahora en
serio, ¿para qué?, pues para nada. La cultura ahora mismo no interesa, nos
equivocamos si pensamos que podíamos ganarnos la vida a su costa. ¿Será por el
momento que vivimos o será por desinterés general?. Yo creo que es el cóctel de
todo un poco: crisis, turismo de sol y playa, nivel educativo dudoso y campo
poco lucrativo para la clase dirigente.
Retomamos
el tema, allá por el año 2010 comenzó la andadura post-universitaria, la de
salir al mundo real y buscar un trabajo “de verdad” (lo entrecomillo porque ya
no se qué es eso). El primer chiste que nos contó el mundo laboral fue el de
trabajar como azafatos de congresos. Nosotros y nuestros compañeros estábamos
tan mal pagos como bien formados, además, en unas condiciones laborales
bastante, llamémoslas, austeras (por no decir nada más).
Tras
un año aproximadamente, cuando creíamos que sólo podíamos encontrar algo mejor,
entro a formar parte de la plantilla temporal de una tienda, sangrantemente
llamada como un valioso instrumento de cuerda, y cuyo logotipo es una clave de
sol. Doblar ropa, vender ropa y aguantar estupideces. Genial. En 8 meses de
trabajo ni siquiera recuperé el dinero invertido en el posgrado. Mientras
tanto, Aitor repartía compras, cobrando mucho menos que yo (que ya es decir) y
trabajando el triple. Él ha visto un poco de luz, guiando las visitas en alguna
exposición de arte, al menos un pequeño roce con la profesión, pero es algo
sólo eventual.
En
medio de todo esto, cuantos más palos recibíamos, se fue forjando una idea, la
cual ha sido el aliciente para aguantar muchos chaparrones en éste último año.
Emigramos, se acabó. No aguantamos la situación personal antes descrita, ni el
panorama social, político y económico de este país. Cuando cada día es una
amargura, hay que ir en busca de la felicidad.
Ahora,
extrapola esto a cualquier persona, sólo cámbiale el nombre, la profesión o la
ciudad. Se trata del sentimiento de toda una generación que veía aquello de la
emigración como algo que hicieron sus abuelos, algo que veíamos como
desgraciado en las noticias o un suceso que pensábamos que jamás pasaría en
España.
Próximo
Vuelo: Gran Canaria (LPA)/Melbourne-Tullamarine (MEL). Allá vamos.
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